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Daniel T. Griswold es Director Asociado del Center for Trade Policy Studies del Cato Institute. |
La apertura económica y la competencia comercial y el contacto que estos provocan pueden directa e indirectamente promover las libertades civiles y políticas en los países. El comercio puede influir sobre el sistema político directamente al incrementar el contacto que los ciudadanos de una nación experimentan con el resto del mundo, a través de reuniones cara a cara y comunicaciones electrónicas, incluyendo el teléfono, el fax e Internet. La comunicación comercial puede provocar un intercambio de ideas y la exposición a nuevas formas de pensar, hacer negocios y organizar la sociedad civil. Junto con el flujo de bienes de consumo y bienes industriales, también vienen, generalmente, libros, revistas y otros medios con contenido político y social. La inversión extranjera y los servicios crean oportunidades para viajar y estudiar en el exterior, permitiendo que los ciudadanos experimenten de primera mano libertades civiles e instituciones políticas más representativas de otras naciones. La libertad económica y el comercio proveen un contrapeso al poder gubernamental.
Un mercado libre disemina la toma de decisiones económicas entre millones de productores y consumidores en lugar de dejarlo en manos de unos pocos actores gubernamentales centralizados que podrían, y muchas veces lo hacen, usar ese poder para suprimir o marginalizar a la oposición política.
Este Documento es una síntesis del originalmente publicado por el Center for Trade Policy Studies del Cato Institute, el 6 de enero de 2004 con el título “Trading Tyranny for Freedom. How Open Markets Till the Soil for Democracy”. Permiso otorgado por el Cato Institute a CADAL para traducir y publicar.

